LUCIL
Lucil estaba por toda la habitación volando emocionado.
¡Por fin había llegado! llevaba años esperando al Kelpie, años de soñar, de anhelar, ahora por fin estaba frente a él.
Empezó a empacar las cosas más importantes, la pulsera de su madre, las gemas demoníacas, su libro de hechizos y otros recuerdos valiosos para él; no era necesario que empacara ropa dado que como demonio la podía producir con solo chasquear los dedos, igual que cualquiera de las cosas vanas de los humanos, oro, comid