Roman caminaba de lado a lado por la sala.
¿y si su esposo quería dejarlo después de saber la verdad? conocía a Amiel, con su vena rebelde pero siempre tan leal, si sentía que su matrimonio no hacía legítima la alianza sería capaz de dejarlo por el bien de la paz.
Su lobo gruño al imaginarlo
No lo dejaría, incluso si debía encerrarlo hasta que recobrara la razón, Amiel era suyo y el cachorro en su vientre era la prueba de ello.
–Ha vuelto alfa.- Kate se acercó a él de forma sigilosa para evi