Siempre una historia de amor
― ¿Entonces ese fue el origen de todo? ―interrogó Eva tratando de asimilar aquello que la anciana le había contado mientras caminaban por la orilla de ese lago que se encontraba al pie de la montaña en la que Nina tenía su hogar.
La anciana asintió sonriente como siempre, con su actitud de triunfo y disfrute. Después de haber vivido tantos años, ella ya se encontraba en condiciones de soportar con una sonrisa la mayoría de situaciones adversas que pudiesen interpone