Mundo ficciónIniciar sesiónNarra Olivia:
Le escucho gritar mi nombre, pero no me detengo. La ira, la vergüenza y la impotencia son demasiado abrumadoras. Salgo de su casa a toda prisa y corro hasta la esquina, donde para mi grandísima suerte, un autobús se ha detenido y logro alcanzarlo por los pelos, no sin antes ver a Andrés corriendo calle abajo, tratando de alcanzarme, sin éxito.
Ocupo el último de los asientos, dejando que el conducto







