CAPÍTULO 72: RECURSO DESESPERADO
El sonido de la tetera silbando llena la cocina mientras mi madre y yo nos sentamos a la mesa, las dos con expresiones tensas y preocupadas. El aroma del té de manzanilla se mezcla con el aire, tratando de calmar nuestros nervios.
—Elena, cariño, creo que es definitivo, debes enviar a Daniel con la tía Cata —dice mi madre—. Al menos hasta que puedas resolver esta situación.
Siento un nudo en la garganta. La idea de separarme de Daniel, aunque sea temporalmente,