ANDREA
—¡Ahora habla!— Dije mientras golpeaba impacientemente el suelo con el pie.
—¿Por qué eres tan impaciente?— se quejó Dillon mientras se arreglaba el pelo con la mano. Lo miré a través del espejo y luego lo fulminé con la mirada.
—¡Sí! ¡Sí! Tu pelo ya está perfecto. Déjalo y responde a mis preguntas ahora—. Pregunté mientras esperaba que hablara.
—Oh, cállate ya— le oí murmurar y di un pisotón.
—¡Bien!— Me di por vencida y me di la vuelta saliendo de su habitación, hacia la mía.
—¿Qué va