DILLON
Observé su expresión mientras le aplicaba la compresa de hielo en el tobillo lesionado. Me miraba continuamente como si fuera un fantasma.
—¡Ahhh!— Lloró cuando le apliqué un poco de presión en el tobillo.
—¡Oh, lo siento!— Me disculpé.
—¿Qué estás haciendo aquí?— Gritó cuando salió de su pequeño mundo.
—Uh aplicando una bolsa de hielo en tu pierna supongo— le dije mientras veía como sus ojos crecían del tamaño de un platillo.
—¡Oh, claro!— Ella dijo confundida y luego como si le hubie