ANDREA
He estado esperando en mi habitación desde hace dos horas. Más dos rondas en particular para ir. Todavía no ha llegado mi turno de luchar. Tuve que echarme agua en la cara tres o cuatro veces debido al sudor que se formaba en mi piel.
—¡Andrea! Segundo asalto. Vamos— George irrumpió en mi habitación.
Puse los ojos en blanco ante sus modales.
Con los guantes puestos, salí de mi habitación.
—Este va a ser duro, nena. Ahora vas a luchar contra un hombre tipo Hércules—, dijo mientras caminá