—¿Qué acabas de decir?— Pregunté entrecerrando los ojos.
—¿Qué he dicho?— Dillon contestó tranquilamente comiendo su pasta de pollo haciéndose el inocente.
Estaba segura de haberle oído hablar —Es una virgen, puedo olerlo— a Blade.
—Ya ves que no soy sordo aquí, ¿entiendes?— le dije entre dientes apretados.
Me sorprendió el hecho de que ¿cómo sabía que yo era virgen? y ¿qué diablos quería decir con la afirmación puedo olerlo?
Seguramente me volveré loca si me quedo aquí más tiempo. Sólo tres se