¡Advertencia, castigo!
Elion Moore.
¿Follarla hasta dejarla sin sentido? No.
Eso fue piedad.
Y yo no estaba aquí para mostrar piedad.
No se lo merece.
Ni una pizca de placer.
Ni mi tacto.
Ni mi polla.
Ni siquiera un orgasmo.
Solo dolor.
Puro. Intenso. Del tipo que me apuñaló el corazón cuando leí el contenido de esa estúpida tarjeta de amenaza.
El tipo de dolor que sentí al pensar que esos asesinos la habían alcanzado antes que yo.
Y cuando terminara de castigarla, lo pensaría dos veces antes d