Amber Whyte.
Estaba lista.
Lo juro.
Mis entrañas ya no podían contener esas confesiones.
Nada de lo que hice para reprimirlas funcionó.
Sentía como si mis pecados me estuvieran ahogando en un profundo y oscuro abismo de soledad.
Necesitaba confesar. Necesitaba ser libre.
Incliné la cabeza hacia Delilah, lista para soltarlo todo sin reservas.
Mis ojos estaban empañados por lágrimas contenidas.
Mis labios temblorosos se movieron para hablar.
Dios mío… esas sucias confesiones eran pesadas. Fue dif