Mundo ficciónIniciar sesión– ¡Por favor!…déjala irse…- suplicaba el viejo Thomas.
Los crueles ojos de Eros Dagger miraban con su eterna frialdad al anciano que se dejaba caer derrotado ante sus pies.– Por supuesto…puedo parar el sufrimiento de tu hija si me lo dices todo…pero debes entender que me has traicionado…y hay un precio a pagar por ello…tú eliges, tu hermana seguirá sufriendo durante días o meses… &iques






