*(Narrado por Iker Moretti)*
El eco del portazo de Esteban Valente se disipó en el aire acondicionado de mi despacho, dejando tras de sí un silencio que apestaba a traición y a mercado de carne. Me quedé inmóvil detrás del escritorio de caoba maciza, con la mirada fija en las maderas nobles de la entrada doble. Sentía el latido del corazón como un mazo pesado contra el revés de mis costillas, una pulsación ruda, caliente y criminal que demandaba sangre.
Owen. Un maldito fondo de inversión britá