El ensayo había terminado con más tropiezos de los esperados. El abuelo Sterling, aunque claramente desconcertado por el comportamiento de ambos, no comentó nada más, optando por esperar a la gran noche.
De vuelta en la mansión, Ethan y Madison, todavía en los cuerpos del otro, se refugiaron en una de las oficinas del ala este, buscando privacidad para hablar sobre lo sucedido.
—Esto fue un desastre —dijo Madison, cruzando los brazos. Su postura rígida y la profunda voz de Ethan la hacían pare