Sylvie sabe que eso se puede salir de control, pero quiere hacerlo. Se ha cohibido en tantas cosas en su vida, por no decir que lo más cercano a un novio que ha tenido y que sabe tendrá es precisamente ese hombre que la espera a que se decida de una vez.
—No lo haré, te lo aseguro.
—Bien… lo primero, recuéstate mejor —ella se acomoda más, mientras que él se acerca un poco para susurrarle con voz grave—. Ahora, quítate el pantalón —ella lo mira y él niega—, es para que estés más cómoda, en algún