Cerca de las dos de la tarde Sylvie se espanta con el toque que le da Ilhan en el hombro, se gira asustada para comprobar que vaya vestido y se relaja cuando lo ve con el pijama, aunque en realidad sirve de poco porque ya ella sabe lo que hay debajo de el.
—Llegaste temprano.
—Sí, cancelaron todo por una jornada de reflexión, así que corrí a cambiarme —ella le muestra orgullosa su ropa de joven despreocupada e Ilhan sonríe.
—¿Tú recogiste mi ropa? —le pregunta mientras saca agua de la nevera, s