Tenían dos días sin tener contacto alguno, Alejandro salía por la mañana y Dannia esperaba escucharlo marchar, para salir de su habitación; al tercer día, Alejandro obstinado por la actitud de Dannia, decidió quedarse en casa, a la espera que ella apareciera, así, aunque tuviese que esperar por horas.
Alejandro estaba comiendo sus cereales, cuando Dannia apreció bajando las escaleras, al verlo hizo una mueca de desagrado al creer que él se había marchado.
—¿No vas a comer? —preguntó Alejandro m