—Solo por hoy sé la Dannia que le gustaba saltar y reír por todo, por favor, Dannia, no quiero discutir, no quiero enojarme, solo quiero estar en paz contigo y disfrutar del día, ¿puedes hacerlo? te lo ruego Dannia, por favor.
—Está bien Alejandro, está bien —dijo dejando de su orgullo —¿Por qué quisiste estudiar medicina?
Una escasa sonrisa se formó en la boca de Alejandro, con su mano tomando la de Dannia y las entrelazó, fueron por un helado y en las banquetas se sentaron a disgustarlo.
—Enf