—¿Dónde estabas? —cuestionó Alejandro preocupado y alterado por no tener noticias de ella durante el día.
—Buscando empleo, ¿qué más? —respondió yendo directo a su habitación,
—Tienes un empleo, Dannia, puedes ejercerlo desde la casa si quieres, intento meterte en mi mundo, pero te resistes.
—En que no quiero entrar a tu mundo Alejandro, no quiero nada que venga de ti, ¿es que acaso no lo comprendes? —le gritó con furia —deja de molestarme Alejandro.
—No, no lo comprendo, ¿cómo puedes tener un