Viola
―¡Baja esa arma ahora mismo, Cheviron! ―lo miré enfadada, dando pasos hacia atrás para llegar a mi hijo―. ¿Perdiste la cabeza o qué?
—¿No era lo que querías? ¿Quién demonios te entiende? Primero que lo odias, luego que quieres matarlo por el daño que te hizo y ahora no puedes salir con que te arrepientes y que lo sigues amando porque hace unos días lo dejaste que te cogiera.
Apreté los puños en el costado de mi cuerpo y quise callarlo de un solo golpe. ¿Qué le pasa? ¿Por qué está actuan