Cuando recobré la razón y me di cuenta del error que había cometido, lo aparté de mí como si su contacto fuera el mismísimo fuego del infierno y me acomodé como pude el vestido y traté de caminar lejos de él, pero su mano se afianzó de mi brazo, deteniendo mi intento de huir de todo lo que estaba burbujeando en mi ser.
«¡¿Cómo demonios pude cruzar esa línea con él?! Esto que acaba de pasar solo lo complica todavía más».
—No te vayas, no después de esto que acaba de pasar entre los dos.
―Esto qu