—¿Te gusta? —me pregunta Azael mientras caminamos en la orilla de la playa tomados de la mano.
—Es hermoso —le contesto luchando con la única mano que tengo libre para impedir que la fuerza del viento que insiste en traer al frente de mi rostro todo el cabello y no me permite voltear a mirarle a los ojos.
—Me alegro que te guste amor —responde abrazándome por el hombro.
—¿En dónde estamos? —pregunto con curiosidad.
—Confórmate con saber que toda esta vista también es tuya, todo lo que está en e