Calista
Caminé hasta el final del pasillo de la casa que me recibió cuando huí de la mansión Vasileiou, al abrir la puerta los hombres más relevantes de la organización que manejaba mi esposo, traficantes de influencias, sobornos a funcionarios públicos para acceso de medicamentos que estaban fuera del comercio, entre otros actos delictivos que respaldaban a Aetos. Sabía que todo aquello estaba mal, pero era así como funcionaba el mundo y era así como nos manteníamos arriba sin decaer.
—Bienv