Calista
Saboreé el delicioso desayuno como si fuese lo mejor que había probado en el mundo, últimamente mi hambre era voraz y tenía que dedicarle tiempo al gym o me convertiría en una ballena. Todas las mañanas era la misma rutina, vomitar hasta vaciar mi estómago para luego comer como si no hubiese probado bocado en días.
Mi bebé me tenía así.
Estaba ansiosa por ver crecer mi vientre, nunca pensé que esto me emocionaría tanto pero cada que pensaba en ello una enorme sonrisa se dibujaba en m