Calista
Salí de la habitación con una estúpida sonrisa en mis labios, adelantándome a la terraza en lo que él se daba una ducha. Maldiciéndolo por hacerme caer en la tentación, sabía el efecto que causaba en mi y quizá con lo que acababa de pasar se terminaba de convencer que no había razón para sentir celos por Ulises.
«¿Por qué iba a sentir algo por alguien que decidió irse y nunca volver por mi?» Además, yo misma decidí sacarlo de mi corazón antes de que él se marchara, decidiendo sufrir un