Calista
Me dio la llave y se marchó, busqué en el mini bar una botella de whisky y me devolví, me sobresalté al ver la figura de Andreus recostada en el umbral del despacho.
—¿Me estás siguiendo? —pregunté siendo descortés, frunciendo el ceño queriendo dejarle en claro que no me agradaba tal acción.
Él se encogió de hombros, me miró con descaro y sonrió.
—No lo diría así, es más como que tu presencia me atrae, Calista y más cuando andas vestida así. Muchas cosas pasan por mi mente —me asque