Calista
Bajé del vehículo quedando frente al edificio del señor Konstantinou, me adentré al lugar con mi secretaria atrás de mi, la recepcionista nos recibió y al identificarme nos llevaron hasta el piso donde se encontraba la sala de juntas.
—Calista, qué gusto volver a verte —me saludó el señor Konstantinou quien se encontraba en la entrada de la sala.
—Lo mismo digo —le sonreí estrechando la mano que me extendió.
—Seré franco contigo desde el principio, acepté esto porque se trataba de ti