Calista
Llevé a la abuela a dar un paseo por el jardín que tanto le gustaba pasearse, traté de entablar conversaciones de temas triviales que no pusieran tenso el ambiente.
—Este lugar no es el mismo sin ti —musitó mientras le daba de comer a los peces —¿cuando te irás?
—Por la noche, debo estar en la oficina mañana. Hay asuntos que me requieren —noté la tristeza en sus ojos —vendré a verte el fin de semana, ¿te parece?
—Claro que si, mi niña.
—Pues aquí me tendrás, prométeme que te cuidar