Calista
Los flashes me bajaron la mirada, las preguntas me aturdieron al no entender entre tanta palabrería. Aetos se posicionó a mi lado sujetando con firmeza mi cintura caminando por la pequeña alfombra hasta llegar a la sección de las fotografías entre tanta euforia.
«¿Está vivo? ¿Por qué se hizo pasar por muerto? ¿Donde estuvo todo este tiempo?» eran algunas de las preguntas cuando nos acercamos a los periodistas para darles las respuestas que tanto ansiaban.
—Jamás fingí mi muerte —contes