Calista
—Olvídalo —la interrumpí, lo último que quería era escuchar algo de ese asunto que sólo me ponía de mal humor.
—Es que no sé qué tan bueno sea para ti, no me has dicho que como te sientes al respecto.
—No importa —hice una mueca —no hay nada más que conveniencia en esto, despreocúpate si piensas que estoy enamorada o algo así.
—No temo eso de ti, sé cómo eres y hasta ahora nunca te he visto enamorada de ningún hombre, a excepción de cuando eras una adolescente —comenzó a divagar —aún