Hardin Holloway
Tiré el periódico sobre mi misma mesa donde estaba parado y cogí un cigarrillo. Hacía algún tiempo que no fumaba y estaba seguro de que aquel era un pésimo momento. Pero que se joda. Lo perdí todo. Tenía derecho...
Escuché golpes en la puerta—. ¡Adelante!
Entró Heric. Aún tenía el ojo morado. No hacía mucho que habíamos peleado, pero el hematoma en la comisura de mi boca indicaba que yo no había salido ileso.
—Lo siento... —Caminó hacia el interior de mi despacho. Podía ver que