Hardin
Entré en la oficina de Eliot al día siguiente. Mi cabeza aún dolía después de todo. Pasar la noche ahogándome en un bar ya no parecía tan buena idea. Mis ojos recorrieron la sala y su decoración, a punto de cambiar.
Eliot se levantó, sosteniendo un montón de papeles y metiéndolos en dos grandes cajas. Un portarretrato, una carpeta y algunas revistas indiscretas, eso era todo lo que tenía allí dentro.
– ¿Dónde está ella?
Él continuaba guardando sus cosas en las cajas de cartón. – ¿Ella