No soy interesante, Sr. Hardin
Livy Clark
— ¿En mi vida?
— En su vida, Srta. Clarke. ¿Qué hay que saber?
— No soy interesante, Sr. Hardin. No tengo nada que decir.
— ¿Está segura? Puedo averiguarlo... — Levantó el teléfono y se lo puso en la oreja.
Se me aceleró el corazón, pero traté de contener el nerviosismo. Si Daren se entera de que estoy trabajando, se asegurará de arruinarme la vida otra vez. Respiré hondo. — ¡Aguanta!
Me miró fijamente. Parecía completamente victorioso, y enseguida supe que todo aquello no era más q