Y, al oír su nombre, también le gustó dirigirse a ellos durante la primera semana. La sorpresa y el pico de nervios eran palpables. Vio que muchos se ponían tensos y se sentaban aún más erguidos cuando él se dirigía al frente. No se habían dado cuenta de su entrada, ya que la sala estaba a oscuras por haberse celebrado una presentación.
La sala de conferencias estaba dispuesta como un aula, pero sin tantas filas de asientos. Las filas estaban dispuestas en semicírculo, con el foco principal en