—Vamos a la farmacia. Esto ya ha durado demasiado y estoy harta de que lo niegues, te asustes o lo que sea. Estás embarazada, Alanna, y ahora vamos a demostrarlo—, me dijo mientras me cambiaba de ropa.
—Megan, yo...— Empecé, pero me cortó.
—Nos vamos, Alanna. Sé que tienes miedo, pero tienes que saberlo. Natanael te quiere y sabes que te apoyará y querrá al bebé. Los dos habláis de vuestro futuro todo el tiempo. Todo irá bien. Tienes a tus hermanos, a tu hermana, a tus padres, a Louis, a mí. Te