Mateo se quedó mirando a Kiara y luego a Martiniano, con unas arrugas de confusión en la frente.
—¿Os conocéis?—, preguntó, picado por la curiosidad.
Se hizo un pequeño silencio, Martiniano se quedó con la boca ligeramente abierta por la sorpresa, mirando a Kiara con curiosidad, como si tratara de encajar las piezas que faltaban.
—¿Es ella la mujer que se desmayó?— le preguntó a Mateo un poco ansioso.
—Eh…sí,— dijo frotándose las sienes de lo que podría parecer un inminente dolor de cabeza.
Los