Eric consiguió terminar una parte del bocadillo que Andrew había traído en una bolsa de papel. No lo hizo porque tuviera hambre, sino porque Aria permanecía sentada a su lado, en silencio, observando de reojo cada movimiento lento con el que llevaba la comida a la boca, como si temiera que, en cualquier momento, volviera a dejarlo a medio comer. Masticaba con dificultad, tragaba despacio y tenía la mirada fija en el suelo, pero no se detenía.
—Bien… así —murmuró Aria cuando lo vio dar otro boca