Las hojas doradas bailaban hasta el suelo en una delicada pirueta, sus bordes besados con los tonos bruñidos del otoño. Kyra White estaba parada en el umbral de su casa, la brisa fresca acariciando su largo cabello oscuro, mientras observaba a Circe y Edon prepararse para irse. Sus figuras se recortaban contra el sol poniente, proyectando largas sombras sobre la tierra que parecía extenderse hacia Kyra, tocando sus pies antes de retirarse.
Su visita le fue de mucha ayuda. No solo para sentirs