Después de una desgarradora batalla en donde los hombres lobos fueron los triunfadores. Kyra bajó hasta el jardín para ayudar a los heridos. Se quitó los zapatos para poder moverse con facilidad.
Félix, el hombre que la llevó hasta un lugar seguro, iba detrás de ella. El jardín parecía la culminación de una guerra. Identificó a Daniel entre los heridos.
—¡Daniel! —exclamó. Corrió hacia él y tomó su rostro. Tenía rastros de sangre e incluso se podían ver algunos rasguños en su cara y brazos.
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