—¡Kyra! ¡Kyra! —Amelie trataba de despertar a su hermana.
Ella se percató de la hora y se dio cuenta de que ya era tarde para presentarse a su trabajo.
Ambas pasaron una noche en vela cuidando de su abuelo que había empeorado de su enfermedad.
Aunque Amelie le insistió a KYra en que descansara un par de horas, esta se resistió.
—Amelie…—pronunció con desgano Kyra.
—Ya es tarde, hermana.
Los ojos adormilados de Kyra se abrieron por completo. Tenía más de una hora de retraso. Se levantó de un