Aiden.
La puerta estaba abierta cuando llegamos, todas las luces apagadas y el único guardaespaldas que se quedó con Isabella estaba tirado en la sala con heridas de bala en el tórax, formando un charco de sangre que emanó de él.
__ Tiene que quedarse en el auto, nosotros nos encargaremos. - sugirió mi jefe de seguridad.
__ Es mi mujer la que tienen, no me voy a quedar solo viendo todo de brazos cruzados. - argumenté tomando la delantera hacia las escaleras.
Algo se rompió al hacer contacto c