37 Una vez más, Maldito Alpha.
Las manos de Risto desvestían con premura a su luna, 15 años con Abigail y la pasión solo incrementaba, aunque en esta ocasión fue su compañera el que lo sorprendió al empujarlo sobre la alfombra del gran dormitorio que compartían.
— ¿Mi luna? — indago con curiosidad al ver como Abigail dejaba besos húmedos por su torso y continuaba descendiendo.
— Quiero probarte mi Alpha, ya no soporto imaginar tu sabor.
Un gruñido involuntario salió de Risto, tantas veces había soñado con algo como esto, per