Maximiliano Petrova
Entré a mi despacho y ahí estaba Santiago.
¿Que mierda hacía aquí?!
No puede ver a Lara, no todavía, no sin que sepa algo de lo que está sucediendo.
— ¡¿Crees que es prudente que estés aquí?!!— Pregunté cerrando la puerta fuertemente haciéndole notar mi malestar— Dijiste que no querías que tus padres lo supieran!
— Eres un hijo de perra me engañaste! — Se levantó hacerme frente — Te pedí un favor Maximiliano, solo un maldito favor y haces estás mierdas!! ¿Cómo te atreves?!