7. Una ligera esperanza
Mi mente comenzó a elaborar horribles escenarios, todo porque tuve que venir a este concierto.
—Entonces dejame ir —murmuro, su mano todavía en la mía.
Él mira nuestras manos juntas, mi corazón se acelera porque estaba muy ansioso con toda esta situación. Me estaba poniendo muy incómoda y nerviosa, era todo lo que pasaba por mi mente.
Él sonrie.
—¿Pero por qué querría hacer eso? —pregunta para mi sorpresa, de repente golpeándome contra la pared.
Grité, pero me tapó la boca con la mano para dete