Cuando salieron del juzgado, Janeth respiró el aire veraniego y tosió cuando el calor le llegó a los pulmones. Junio en Arizona era como entrar en un horno.
—¿Estás bien? —preguntó Ray, presionando una mano en la parte baja de su espalda.
Janeth asintió. Bajaron los escalones de piedra del juzgado hasta el todoterreno aparcado en la acera. Brian se quedó esperando. Abrió la puerta trasera para permitirles entrar antes de dirigirse a la parte de atrás para que Max saltara. El perro dio unas cuant