Estaba decepcionada y me sentía extraña. Me dolía el pecho y ese dolor me recordaba que nuevamente había sido herida. Pero está vez, si dolía. Quería decir que estaba tranquila o que fingir tranquilidad, era fácil.
Pero, apenas llegue al ascensor, las lágrimas cayeron por mis mejillas sin que pudiera evitarlo.
‘¿Por qué estoy llorando? ¿Por qué debo sentirme así si solo fue un trato?’ me pregunto mentalmente mientras intento secar mis lágrimas.
El ascensor suena diciéndome que he llegado a mi d