La sensación no era incomoda, no éramos exjefe y exempleado, ni mucho menos era Alessandro el demandante y Kim indomable. Solo éramos dos personas que, aunque no habían llegado a este tipo de intimidad, lo estábamos experimentando de la manera más cómoda.
Su respiración comenzó a ser pausada y su cuerpo empezó a relajarse, mientras yo estaba nerviosa por lo que podría pasar y no era porque quisiera que pasara algo, sino, el hecho que estuviera tan cerca.
Estaba ansiosa y más cuando él no habla