Una semana después
Mi mente estaba vuelta un caos, habían pasado siete días desde que Alessandro me dio los papeles para que escribiera las condiciones y se había marchado de mi vida. Era extraño, ni él ni su madre, habían intentado comunicarse conmigo y si no fuera por las noticias sobre mí que aún circulaban y que me había dejado una de sus casas para vivir, pensaría que todo fue producto de mi imaginación.
— Deja de darle tantas vueltas a eso y escribe lo que quieres — dice Lu bebiendo su mal