Mi boca se abrió asombrada, intentaba procesar en qué momento dije o hice algo que le diera esa información errónea sobre mí. Pero, realmente no lo había hecho. Era él quien se cree demasiado. está tan acostumbrado, que cree que las cosas giran a su alrededor siempre.
— Señor Delacroix — le llamo
— ¿Dime?
— ¿Usted en sus estudios de post grado o universitarios, cursó alguna vez algo relacionado a las alturas? — pregunto curiosa y él me observa confundido.
— No, ¿por qué?
— Entonces, bájese de