Despierto en una habitación muy distinta, siendo abrazada por alguien que básicamente me tiene pegada a su pecho. Sé quién es. Sólo mi exjefe y padre de mi hijo, podría abrazarme así: con su gran mano en mi vientre y toda mi espalda pegada a su tonificado y musculoso pecho.
Mi cuerpo estaba tan pegado a él, que no sabía cómo iba a salir de sus brazos y más, con mi cuerpo adolorido por la intensa jornada de trabajo que terminó al amanecer. Sabiendo que debo alejarme de él, intento moverme sin le